- Mejor que la libertad, mejor que la vida
- Título original: Jeux d'enfants
- Año: 2003
- Duración: 93 min.
- País: Francia
- Director: Yann Samuell
- Reparto: Guillaume Canet, Marion Cotillard, Thibault Verhaeghe, Joséphine Lebas-Joly, Gérard Watkins, Emmanuelle Grönvold, Gilles Lellouche, Julia Faure
Julien y Sophie son dos niños que se encuentran en el momento más necesario para ambos. Deseando olvidar que existen palabras como pobreza, polaca o metástasis, inventarán un juego travieso que se convertirá en la sal de sus vidas, y también en la más fuerte de las cadenas.
Julien y Sophie se retan continuamente: ¿Eres capaz de insultar a la profesora? ¿Y de destrozar un pastel de boda? ¿Eres capaz de hacer daño a quien te quiere? ¿Serás capaz de no volver a verme? El juego se hace cada vez más perverso. Tan redundante como el recorrido de un tío vivo. Tan machacón como las notas de La vie en Rose de Édith Piaf que se repiten continuamente en el film. Perverso. Peligroso. Y maravilloso.
"¿Un juego de idiotas? Tal vez, pero era nuestro juego"
Por favor, ¿quién no ha soñado con encontrar su alma gemela? ¿Con desafiar a un mundo que no nos gusta? ¿Con ir contra todos los convencionalismos, contra todo lo preestablecido, con hacer de cada día una nueva aventura? Julien y Sophie lo consiguieron desde el principio. Míralos, simplemente míralos. ¿Quién no ha soñado con amar hasta que duela? La suya es, a pesar de todo, una relación envidiable por imposible. Visceral y tormentosa. No estamos ante una amor racional y perfecto como el de Orgullo y prejuicio. Esto son Cumbres Borrascosas.
Quiéreme si te atreves fue la primera película de su director Yann Samuell, que también firmó el guión. Es una historia muy personal, atrevida (no podía serlo de otra forma con ese final), vital y con un ritmo perfecto. Las transiciones temporales están muy bien conseguidas gracias a las modificaciones de la colorista fotografía y a determinadas escenas (la caja cayendo las escaleras de casa de Sophie) de sencilla belleza. La actuación de los protagonistas, Guillaume Canet y Marion Cotillard es tan increíble que empiezo a dudar que fuera simple actuación*, ya que su química traspasa la pantalla.
Las comparaciones con Amelie son inevitables pero injustas y exageradas. Ambas historias no tienen en común más que su país de origen. Quizás sea cierto que Quiéreme si te atreves bebe en algunos momentos de su metraje de la estética de Amelie, pero pronto adopta un estilo propio para contar una historia muy diferente. Más amarca y más romántica. Una película que merece ser conocida por sí misma.
Tengo la impresión de que ha sido el boca a boca el que ha hecho de Quiéreme si te atreves una película conocida entre los de mi generación. ¿Me atrevería a decir que es ya un clásico? Me atrevo.
Un clásico que es inevitable recomendar a todo el mundo. Una película que no deja indiferente a nadie. Así que, a pesar de su excasa promoción, somos muchos los que ya hemos disfrutado de esta historia.¡Qué justo es a veces el cine!
¡No dejes que te la cuenten!
¡Nos leemos!
- * Si, si, sé que ahora son pareja pero EN TEORÍA no lo eran en 2003 cuando se rodó la película. No me creo na'.
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