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domingo, 1 de junio de 2014

Top 5: Libros que me han hecho llorar


Cotilleando blogs ajenos con la evidente intención de plagiarlos (ejem, ejem) he descubierto la existencia de los rankings literarios. Ya sea elegir diez libros cada martes, o cinco los miércoles, lo cierto es que estas entradas son de lo más curiosas y entretenidas.
¿Cómo puede ser que esta chica considere a esa pareja la mejor de todas? o ¡Oh, yo también creo que ese libro está muy infravalorado! o ¿Es que nadie conoce mi libro favorito? 
 Y como a todos nos encanta hablar de nosotros mismos y como además, este es un tema que interesa muchísimo y como para más inri no hay ninguna ley divina ni humana que lo prohíba… me he decidido a sumarme, yo también, a esta moda de los ranking literarios y cinéfilos, y me comprometo a ir haciéndolos por propia voluntad e incluso por aclamación popular. Estoy muy espléndida, la verdad.

Y empezamos con un tema así, jovial y dicharachero:

Libros que me han hecho llorar

Cualquier ávido lector sabrá que llorar con un libro es una de esas experiencia que amas y odias. La odias, porque ya es tonto pasarlo mal por propia voluntad. Y en el fondo la amas, porque este montón de papel ha conseguido llegarte muy dentro y tocarte el corazón.Y no es necesario que el libro se convierta en la maldita matanza de Texas y que mueran todos tus personajes favoritos. Basta simplemente con que una situación te resulte reconocible para que se desate la tormenta.

Aquí os dejo mi particular lista. Puede que no estén todos los que son, pero si os aseguro que son todos los que están.


5- Sin familia de Hector Malot (1878)

No hace falta ser un lince para adivinar que un libro, cuyo protagonista es un niño de ocho años y se llama SIN FAMILIA, va a ser más bien triste. Esta es la historia de Remi, un niño que es vendido por su padre adoptivo a un artista callejero (mi adorado Vitalis, el señor mayor de la portada) y que vivirá mil aventuras con él y con otros personajes de diferente ralea buscando, al mismo tiempo, a su familia biológica.  Todo muy dramático, muy miserable, y muy sencillo teniendo en cuenta que en la época no existía ni ¿Quién sabe dónde? ni Internet. No olvidemos que estamos ante un clásico infantil.
Sin familia, no me hizo llorar a mares, pero me dio mucha, mucha pena, y tiene el dudoso honor de haber sido el primer libro, en toda mi vida, que consiguió arrancarme alguna lagrimilla por allá el año 98 (siglo XX, es decir, la prehistoria).

Un día haré un comentario sobre estas portadas. Son de la colección de novela histórica que sacó El País hace unos años y son absolutamente maravillosas: muy simbólicas. El que las diseñó es un genio.

4- Espartaco de Howard Fast (1952)

Porque, obviamente, Espartaco también fue libro antes que película como la inmensa mayoría de historias que vemos en los cines. La historia de la publicación de Espartaco merecería por si sola una entrada que incluyera a J.Edgar, el Mccarthismo, y una larga lista de editoriales cerrando sus puertas por temor al demonio rojo, pero eso lo dejaremos para otro día o para otro ranking.
Espartaco cuenta, a través de recuerdos de numerosos personajes que se cruzaron en su camino, la rebelión de los gladiadores y otros esclavos romanos liderada por el personaje protagonista. ¿Y qué es concretamente lo que me hizo llorar? Pues no fue su final, ya que desde el principio conoces el desenlace de la historia y la suerte del héroe. Sin embargo Espartaco tiene una de las descripciones más vividas, gráficas y conmovedoras de la tortura histórica por antonomasia: la crucifixión. Cualquiera que haya leído la novela, sabe de qué pasaje estoy hablando y se habrá emocionado, como yo, al leerlo.


3- Vida de Pi de Yann Martel (2001).

Vida de Pi  cuenta cuenta lo mismo que la película que ha visto todo Dios sin saber que el libro es mil veces mejor,  la aventura de un joven indio, que tras naufragar el barco en el que viajaba con su familia, tendrá que sobrevivir en medio del océano, en un bote salvavidas y con la única e inquietante compañía de un tigre de bengala.
Esta es, sin lugar a dudas, una de mis novelas favoritas. Y tiene la particularidad de hacerme llorar cada vez que la leo, y cada vez más. De hecho, apenas lo hice la primera vez, pero a medida que me sumerjo más y más en la novela y en la vida de Pi Patel, su sensibilidad me conmueve el doble que la lectura anterior. Solo el capítulo 75 es..... Ay por Dios, el capítulo 75..... ese capítulo. 
Vida de Pi es además de esas novelas en las que descubres nuevos matices cada vez que te reencuentras con ella, (y yo, suelo hacerlo, al menos una vez al año).
Yann Martel eres un auténtico genio!


2- Frankestein de Mary Shelley (1818)

¿Es Frankestein una historia de miedo? Supongo que en su momento y para un público poco acostumbrado a las ambientaciones góticas si lo fue. Pero yo no sentí miedo y si muchísima compasión por todos los personajes, y muy especialmente por el monstruo. Porque sí, Frankestein es el nombre del científico y no de la criatura creada por él en sus delirios de grandeza.
La criatura de Frankestein es de esos personajes, junto al Fantasma de la ópera o Eduardo Manostijeras, a los que desearías abrazar para decirles: "Tranquilo, yo si te entiendo y si estaré contigo". La soledad de todos ellos es desgraciada y tremendamente injusta por inmerecida. Y ESO ME HACE LLORAR, MALDITA SEA.


1-La carretera de Cormac McCarthy(2006)

Y en el número 1 de las historias tristes en mi haber… La carretera. Ya hablé de ella, en una reseña el pasado año, pero para quien no lo sepa esta novela cuenta el viaje de un padre y su hijo, a la búsqueda de una oportunidad de sobrevivir en un escenario post apocalíptico y terrorífico.
Con La carretera no lloré una vez. Ni dos. Ni tres. Creo que pasé más de la mitad de la novela llorando como una descosida, porque hay escenas demasiado fuertes (o yo soy una blandengue). Las descripciones son tan sencillas, pero tan crudas, la situación es tan desesperante y el niño es tan inocente y achuchable, que es casi imposible no conmoverse con la historia.


Hasta aquí la lista de libros para ponerse muy moñas. Me gustaría saber qué libros os han arrancado una lagrimita o si por el contrario pensáis que con poner los informativos ya lloramos lo suficiente. A veces pasa....

¡Nos leemos!